
Todo lo que debes saber sobre los tipos de recarga de coches eléctricos
Tiempos de carga, tipos de carga y cómo funciona realmente Si estás pensando en pasarte al coche eléctrico (o ya tienes uno) es normal que la gran duda sea siempre la misma: ¿y esto cómo se carga… y cuánto tarda? La buena noticia es que, aunque al principio parece un mundo, la recarga de un coche eléctrico es más sencilla de lo que parece, siempre que tengas claros unos conceptos básicos. En este artículo vamos a ver, de forma clara y sin tecnicismos innecesarios cómo funciona la recarga de un coche eléctrico, de qué dependen los tiempos de carga, qué diferencia hay entre carga lenta, semirrápida, rápida y ultrarrápida, qué tipo de carga tiene más sentido para tu día a día.
Pedro Sánchez
12/10/20257 min read


1. Cómo funciona la recarga de un coche eléctrico
Un coche eléctrico funciona gracias a una batería que almacena energía eléctrica y la entrega al motor. Esa batería se mide en kWh (kilovatios-hora), igual que la energía que consumes en casa.
Cuando conectas el coche a un punto de recarga, lo que estás haciendo es traspasar energía desde la red eléctrica a la batería del vehículo.
En esa operación entran en juego tres elementos clave:
1. La batería del coche
• Tiene una capacidad determinada (por ejemplo, 40 kWh, 60 kWh, 77 kWh…).
• Cuanto mayor es la capacidad, más autonomía, pero también más tiempo puede tardar en cargarse.
2. El cargador o punto de recarga
• Puede suministrar una determinada potencia (3,7 kW, 7,4 kW, 11 kW, 22 kW, 50 kW, 150 kW, 350 kW…).
• Cuantos más kW, más “rápida” es la recarga.
3. El cargador interno del coche (el “on-board charger”)
• Es el equipo del propio coche que gestiona la carga en corriente alterna (AC).
• Tiene un límite de potencia (por ejemplo, 7,4 kW u 11 kW). Aunque conectes el coche a un cargador más potente en AC, nunca cargará por encima de ese límite.
A partir de aquí hay una idea básica que conviene tener muy clara:
La potencia de carga real será siempre la menor de estas tres: la del punto de recarga, la del cargador interno del coche y la que la batería admite en ese momento.
Por eso, no siempre cargarás “a tope” de la potencia que anuncian los cargadores públicos.
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2. ¿De qué depende cuánto se tarda en cargar un coche eléctrico?
Para entender los tiempos de carga, basta con una fórmula muy sencilla:
Tiempo de carga (horas) ≈ Energía a recargar (kWh) / Potencia de carga (kW)
Por ejemplo, si quieres cargar unos 30 kWh y lo haces en un punto de 7,4 kW:
30 kWh / 7,4 kW ≈ 4 horas
Ahora bien, en la realidad hay matices importantes:
• No se carga igual del 10% al 60% que del 80% al 100%.
A partir del 70–80% la velocidad de carga suele bajar para proteger la batería.
• La temperatura influye.
Si hace mucho frío o mucho calor, el coche puede limitar la potencia de carga.
• La batería no siempre está totalmente vacía ni la llenas del todo.
En el día a día normalmente “repone” una parte, no cargas siempre del 0 al 100%.
Por eso, en la práctica, la recarga se planifica por usos, no por teorías:
– carga nocturna en casa,
– recarga en el trabajo,
– recargas rápidas puntuales en carretera, etc.
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3. Tipos de carga: lenta, semirrápida, rápida y ultrarrápida
En el mundo del vehículo eléctrico se suele hablar de distintos “tipos” de carga, según la potencia y el uso principal.
3.1. Carga lenta (3,7 kW – 4,6 kW aprox.)
Es la recarga más típica en viviendas unifamiliares o garajes comunitarios cuando se instala un punto de recarga doméstico sencillo.
• Potencia habitual: 3,7 kW o 4,6 kW en corriente alterna (AC).
• Uso principal: carga nocturna y diaria.
• Tiempo orientativo:
• Para recuperar unos 20 kWh: 4–6 horas.
• Para una batería completa de 50 kWh desde muy bajo nivel: 10–14 horas aprox.
Ventajas:
• Es la opción más económica de instalar.
• Aprovecha muy bien las horas valle de la tarifa eléctrica.
• Suele ser más que suficiente si el coche duerme todos los días en el mismo garaje.
Inconvenientes:
• Si haces muchos kilómetros diarios y la batería es grande, puede quedarse algo corta para recargas muy intensivas.
3.2. Carga semirrápida (7,4 kW – 22 kW)
Es la que solemos encontrar en muchas viviendas con mayor potencia contratada, empresas, parkings públicos o algunos centros comerciales.
• Potencias habituales:
• 7,4 kW en monofásica (muy habitual en casas).
• 11 kW o 22 kW en trifásica (más común en empresas o parkings públicos).
• Uso principal:
• Recarga diaria más rápida.
• Recarga de oportunidad en el trabajo o mientras haces gestiones.
• Tiempos orientativos (ejemplo 7,4 kW):
• 20 kWh: unas 3 horas.
• 40 kWh: unas 5–6 horas.
En 11 kW o 22 kW los tiempos se reducen, siempre que el coche los admita en AC. Muchos modelos limitan la carga en alterna a 7,4 u 11 kW, aunque el punto sea de 22 kW.
Ventajas:
• Permite recuperar mucha autonomía en pocas horas.
• Muy cómoda para empresas con flotas o trabajadores con coche eléctrico.
Inconvenientes:
• Requiere una instalación más preparada y, en ocasiones, contratar más potencia.
3.3. Carga rápida (DC, normalmente 50 kW)
Aquí ya hablamos de corriente continua (DC), la que utilizan los cargadores rápidos en carretera, estaciones de servicio o algunos puntos estratégicos en ciudad.
• Potencia típica: 50 kW.
• Uso principal:
• Viajes largos.
• Recargas puntuales cuando tienes prisa.
• Tiempos orientativos:
• Para pasar, por ejemplo, del 10% al 80% en una batería de 50–60 kWh: entre 40 y 60 minutos aprox., dependiendo del modelo.
Ventajas:
• Permite hacer viajes de varios cientos de kilómetros con paradas razonables.
• Ideal cuando no tienes posibilidad de cargar en casa y dependes de la vía pública.
Inconvenientes:
• El precio por kWh suele ser más alto que en la carga doméstica.
• No es recomendable usarla como única forma de carga diaria por desgaste y coste.
3.4. Carga ultrarrápida (DC, 100 kW – 350 kW)
Es el nivel más alto de potencia actualmente disponible para uso público, pensado para reducir al mínimo los tiempos de parada en carretera.
• Potencias habituales: 100 kW, 150 kW, 200 kW, 250 kW, 300 kW, hasta 350 kW en algunos puntos.
• Uso principal:
• Grandes desplazamientos.
• Corredores de alta capacidad y redes de recarga en autovías.
• Tiempos orientativos (si el coche lo admite):
• Cargar del 10% al 60–70% puede llevar entre 15 y 25 minutos.
Es importante recalcar que no todos los coches pueden aprovechar estas potencias. Muchos modelos se quedan en 100–120 kW pico, aunque el cargador pueda dar más. Además, la potencia máxima sólo se alcanza en un rango de batería y se reduce a medida que se acerca al 80%.
Ventajas:
• Hace posible que un viaje largo con coche eléctrico se parezca cada vez más a uno con coche de combustión, en tiempo total de trayecto.
• Muy cómoda para quienes hacen muchos kilómetros por trabajo.
Inconvenientes:
• Precio por kWh más elevado.
• Exige una infraestructura eléctrica muy potente y bien dimensionada.
• De nuevo, no es recomendable como forma de carga principal diaria.
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4. ¿Cuánto se tarda realmente en cargar un coche eléctrico?
Resumiendo lo anterior, podemos plantear escenarios típicos:
Carga en casa (lenta o semirrápida)
• Potencia 3,7–4,6 kW:
Ideal para poner el coche a cargar por la noche.
• Llegas a casa con un 40–50%, lo enchufas 6–8 horas y te levantas con el 90–100% sin haber tenido que preocuparte.
• Potencia 7,4 kW:
Para los que hacen más kilómetros diarios.
• En unas 3–4 horas puedes recuperar buena parte de la batería.
En la práctica, cargando en casa, el tiempo pasa a ser irrelevante: conectas el coche y te olvidas hasta el día siguiente.
Carga en trabajo o parkings (semirrápida)
• Si el coche está aparcado durante la jornada laboral (por ejemplo 6–8 horas) en un punto de 7,4 kW u 11 kW, puedes recuperar tranquilamente la energía de un día intenso de desplazamientos.
Carga en carretera (rápida o ultrarrápida)
• En viajes por autovía, lo habitual es planificar paradas de 20–40 minutos cada 200–300 km, dependiendo del coche y de la infraestructura.
• No se trata de cargar al 100% en cada parada, sino de moverte en rangos cómodos (por ejemplo, del 10–20% hasta el 70–80%).
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5. ¿Qué tipo de carga me conviene más?
Más que hablar de “carga ideal”, conviene pensar en combinaciones según tu caso:
1. Tengo garaje y hago un uso normal (30–80 km al día)
• Un punto de carga lenta o semirrápida en casa (3,7–7,4 kW) suele ser más que suficiente.
• Usarás la carga rápida sólo para viajes largos.
2. No tengo garaje, pero tengo cargadores cercanos en la ciudad
• Puedes combinar carga semirrápida en parkings, centros comerciales o puntos de barrio con alguna carga rápida puntual.
• Aquí es muy importante que la infraestructura sea fiable y bien gestionada.
3. Flotas de empresa o usos profesionales intensivos
• Suele interesar instalar puntos semirrápidos o rápidos en la base de la empresa, bien dimensionados.
• La gestión energética (control de potencia, horarios, monitorización) es clave para optimizar costes.
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6. Buenas prácticas para cuidar la batería y optimizar la carga
Además de los tiempos y potencias, hay algunas recomendaciones que alargan la vida de la batería y mejoran la experiencia:
• No obsesionarse con el 100%
En el día a día es perfectamente sano moverse entre el 20–80%. Reservar el 100% para viajes.
• Evitar dejar el coche muchos días al 0% o al 100%
Las baterías sufren más en esos extremos.
• Aprovechar las horas valle
Programar la recarga para las horas más baratas de la tarifa eléctrica baja considerablemente el coste por kilómetro.
• No abusar de la carga ultrarrápida
Se puede usar sin problema, pero como complemento, no como forma principal de recarga diaria.
• Revisar periódicamente la instalación
Un punto de recarga bien instalado y mantenido es más seguro y eficiente.
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La clave está en planificar bien tu recarga
La recarga del coche eléctrico no es sólo “cuánto tarda”, sino cómo se integra en tu vida diaria:
• Carga lenta o semirrápida en casa o en el trabajo para el día a día.
• Carga rápida o ultrarrápida para cuando realmente tienes prisa o estás viajando.
• Una infraestructura bien estudiada para que todo funcione con seguridad, fiabilidad y al menor coste posible.
En Aurgi Energía podemos ayudarte a analizar tu caso concreto, dimensionar la potencia que necesitas, estudiar tu instalación eléctrica y proponerte la solución de recarga (o conjunto de soluciones) que mejor encaje con tu forma de moverte.
Si estás pensando en instalar un punto de recarga o quieres resolver dudas concretas sobre tiempos, potencias o tarifas, estaremos encantados de asesorarte. Tu próxima recarga puede ser tan sencilla como llegar a casa, enchufar… y olvidarte hasta mañana.
