Seguridad en puntos de recarga

En este artículo vamos a ver, con un enfoque práctico, qué debe cumplir una instalación de punto de recarga segura, qué funcionalidades avanzadas conviene exigir al cargador (gestión de excedentes, control dinámico de potencia, programación de cargas…) y cuáles son los requisitos técnicos y de normativa que no se pueden pasar por alto en España (ITC-BT-52, REBT, autoconsumo, etc.).

Pedro Sánchez

12/5/20259 min read

La transición al vehículo eléctrico va mucho más allá de elegir un buen coche. La verdadera diferencia en comodidad, ahorro y, sobre todo, seguridad, está en cómo se diseña e instala tu punto de recarga en casa o en tu negocio.

Un cargador mal dimensionado, sin las protecciones adecuadas o sin tener en cuenta la instalación fotovoltaica, puede provocar desde disparos constantes de los magnetotérmicos hasta sobrecalentamientos peligrosos o incumplimientos normativos. En cambio, un sistema bien pensado te permite cargar con tranquilidad, aprovechar tus placas solares y evitar sustos en la factura de la luz.

1. Seguridad y punto de recarga: mucho más que “un enchufe para el coche”

Un punto de recarga para vehículo eléctrico no es un enchufe reforzado sin más. Es una instalación con fines especiales regulada por la Instrucción Técnica Complementaria ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT). Esta normativa establece cómo debe ser la infraestructura de recarga, qué esquemas están permitidos, cómo se prevé la potencia y qué protecciones mínimas han de instalarse para garantizar seguridad y continuidad de servicio.

Dicho de forma sencilla:

  • No vale “conectarlo donde mejor venga”.

  • No vale “poner un magnetotérmico cualquiera”.

  • No vale “si funciona, ya está”.

La instalación debe estar diseñada y ejecutada por un instalador autorizado, siguiendo la normativa y dimensionando todo (cables, protecciones, cuadro, esquema eléctrico) en función de:

  • La potencia del cargador.

  • El tipo de recarga (monofásica/trifásica).

  • Las características de la vivienda o local.

  • Si existe o no instalación fotovoltaica y cómo se integra con ella.

A partir de aquí, la seguridad se construye en dos niveles:

  1. Elegir el cargador adecuado (funcionalidades inteligentes).

  2. Garantizar que la instalación cumple las protecciones y requisitos técnicos mínimos de la normativa.

2. Elegir un cargador preparado para tus necesidades reales

Un error frecuente es escoger el cargador solo por “cuántos kW da”. La potencia es importante, pero no es lo único. Si ya tienes (o piensas tener) placas solares, o si quieres evitar ampliaciones de potencia y aprovechar horarios valle, necesitas un equipo que hable el mismo lenguaje que tu instalación eléctrica.

Veamos las funcionalidades clave.

2.1. Gestión de excedentes de la instalación fotovoltaica

Si tienes autoconsumo, el escenario ideal es cargar el coche con tus propios excedentes solares siempre que sea posible. La normativa de autoconsumo en España, recogida principalmente en el Real Decreto 244/2019, permite la compensación simplificada de excedentes en la factura, pero lo más rentable sigue siendo consumir la energía en el propio momento de producción.

Un buen cargador “solar-ready” o con gestión de excedentes puede:

  • Leer cuánta energía está vertiendo tu instalación fotovoltaica a la red.

  • Ajustar la potencia de carga del coche para usar esos excedentes.

  • Trabajar en distintos modos, por ejemplo:

    • Solo excedentes: el coche sólo carga cuando hay energía solar sobrante.

    • Mixto: combina excedentes con algo de energía de red para garantizar una carga mínima.

    • Priorizar rápido: en momentos concretos, cargar a la potencia máxima disponible, aunque parte venga de la red.

Con esto consigues:

  • Maximizar el autoconsumo y reducir el término de energía en la factura.

  • Aprovechar mejor las horas centrales de sol.

  • Dar sentido completo a la inversión en placas solares.

2.2. Control dinámico de potencia: evita superar la potencia contratada

El control dinámico de potencia se ha convertido casi en un estándar de los puntos de recarga domésticos y de pequeñas empresas, porque resuelve un problema muy concreto: que no salten las protecciones de la vivienda cuando se enchufa el coche.

Este sistema funciona con un sensor que mide en tiempo real:

  • La potencia total que está consumiendo la instalación (vivienda, local, comunidad).

  • La potencia contratada.

  • La potencia que está demandando el punto de recarga.

En función de esa información, el cargador modula automáticamente la potencia de carga del vehículo para no superar el límite contratado. Sus ventajas son claras:

  • Evita disparos del magnetotérmico general o del ICP.

  • Permite utilizar al máximo la potencia disponible en cada momento.

  • Reduce la necesidad de subir la potencia contratada, lo que supone un ahorro fijo mensual.

Por ejemplo:

  • Si en casa solo está encendida alguna luz, el coche puede cargar muy rápido.

  • Si pones horno, aire acondicionado y vitro a la vez, el cargador baja momentáneamente la potencia de carga para no “pasarse de la raya”.

2.3. Programación de cargas: seguridad, ahorro y confort

La programación de la carga es otro elemento clave:

  • Te permite aprovechar las horas valle de la tarifa eléctrica, donde el precio de la energía es más bajo.

  • Puedes alinear las horas de carga con las horas de mayor producción solar si tienes fotovoltaica.

  • Evitas que el coche esté cargando a máxima potencia en momentos de alta demanda de tu instalación, reduciendo riesgos y estrés para el sistema eléctrico.

Un cargador bien diseñado permite:

  • Programar franjas horarias diarias o semanales.

  • Arrancar o detener la carga desde una app.

  • Definir prioridades: por ejemplo, que el coche siempre tenga al menos un cierto porcentaje de batería al amanecer.

3. Requisitos técnicos y normativos que debe cumplir la instalación

Elegir un buen cargador es solo la mitad de la historia. La otra mitad está en cómo se conecta ese equipo a tu instalación eléctrica.

En España, la referencia es la ITC-BT-52 (Infraestructura para la recarga del vehículo eléctrico), que forma parte del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), aprobado por el Real Decreto 842/2002 y ampliado por el Real Decreto 1053/2014.

Esta instrucción define:

  • Esquemas de conexión admitidos (circuito exclusivo, derivaciones desde contador, soluciones en garajes comunitarios, etc.).

  • Previsión de potencia y cómo dimensionar la instalación.

  • Requisitos de seguridad y protecciones mínimas.

A nivel práctico, ¿qué implica esto para tu punto de recarga?

3.1. Protecciones eléctricas mínimas

La ITC-BT-52 y la normativa complementaria resaltan la necesidad de contar con una cadena de protecciones adecuada, tanto para el vehículo como para la instalación y las personas.

Entre las protecciones habituales encontramos:

  • Magnetotérmico dedicado:

    • Protege frente a sobrecargas y cortocircuitos en la línea del punto de recarga.

    • Debe dimensionarse según la potencia del cargador y sección del cable.

  • Interruptor diferencial adecuado:

    • Protege frente a derivaciones de corriente a tierra (contactos indirectos).

    • En recarga de vehículo eléctrico suelen recomendarse diferenciales tipo A, F o B, en función del cargador y del tipo de corriente residual que pueda generarse.

  • Protección contra sobretensiones:

    • Sobretensiones transitorias (rayos, maniobras en la red).

    • Sobretensiones permanentes (subidas prolongadas de tensión).

    • La ITC-BT-52 subraya la importancia de seleccionar correctamente estos dispositivos para proteger la electrónica del cargador y del vehículo.

  • Sección de cable y tipo de canalización:

    • Deben ser adecuados a la intensidad de carga y la distancia hasta el punto de recarga.

    • La instalación debe estar correctamente sujeta, señalizada y protegida mecánicamente.

3.2. Grado de protección (IP) y entorno de instalación

La normativa también establece requisitos sobre el grado de protección mecánica y frente a elementos externos de cuadros y canalizaciones:

  • En interior, se suele exigir un grado de protección mínimo IP4X o equivalente (IPXXD) para evitar acceso a partes peligrosas.

  • En exterior, el nivel de protección debe ser mayor (por ejemplo, IP5X o superior) para garantizar resistencia al polvo y a la penetración de agua, además de protección UV y robustez frente a golpes.

Esto no es un capricho: muchos puntos de recarga se instalan en fachadas, patios, aparcamientos exteriores o zonas comunes donde están expuestos a lluvia, sol y posibles impactos.

3.3. Proyecto, legalización y cumplimiento normativo

Para instalaciones de recarga, especialmente cuando están integradas con fotovoltaica, en comunidades de propietarios o en potencia elevada, es imprescindible que:

  • El diseño lo realice un profesional cualificado.

  • La ejecución la lleve a cabo un instalador autorizado en baja tensión.

  • Se emita el boletín o certificado de instalación correspondiente y se registre cuando proceda.

En el caso de puntos de recarga accesibles al público, además, pueden aplicarse obligaciones adicionales en materia de seguridad industrial y de servicio al usuario.

4. Integración con fotovoltaica: seguridad y eficiencia de la mano

Cuando combinamos placas solares + punto de recarga, estamos uniendo dos sistemas que, si se coordinan bien, llevan el ahorro y la sostenibilidad al siguiente nivel.

4.1. ¿Por qué es importante que “se comuniquen” cargador e inversor?

La lógica es sencilla:

  • Tus placas solares producen una energía que primero debe cubrir el consumo de la vivienda o negocio.

  • Lo que sobra son excedentes que puedes verter a red o aprovechar para cargar el coche.

  • Si el cargador no es capaz de detectar esos excedentes, simplemente consumirá de la red sin diferenciar el origen.

En cambio, un sistema integrado permite:

  • Monitorizar producción FV, consumo de la vivienda y estado de carga del vehículo.

  • Ajustar la potencia del cargador para usar prioritariamente energía solar.

  • Aprovechar modos inteligentes (solo solar, mixto, modo rápido…) en función del momento del día.

4.2. Seguridad específica en instalaciones con FV

Además de las protecciones propias del punto de recarga, en sistemas con fotovoltaica entran en juego:

  • Protecciones en corriente continua (string de paneles).

  • Coordinación entre las protecciones del inversor y las del cuadro de recarga.

  • Correcto seccionamiento y señalización de todos los elementos.

Una integración bien diseñada evita:

  • Sobrecargas en líneas mal dimensionadas.

  • Disparos cruzados de protecciones.

  • Riesgos en maniobras de mantenimiento, tanto para el instalador como para el usuario.

5. Control dinámico de potencia: la pieza clave para una instalación cómoda y segura

Volvamos a una de las funciones estrella: el control dinámico de potencia.

Este sistema, cada vez más presente en los cargadores de nueva generación, es una herramienta de seguridad preventiva: en lugar de dejar que la instalación trabaje “al límite” hasta disparar el automático, regula la potencia antes de llegar a ese punto.

5.1. Cómo mejora la seguridad

  • Evita calentamientos excesivos por sobrecarga prolongada de las líneas.

  • Reduce el riesgo de disparos repetitivos, que pueden ocultar problemas de dimensionado.

  • Minimiza el estrés sobre los elementos de protección y conexión.

5.2. Cómo mejora tu experiencia diaria

  • Te olvidas de estar “pendiente del cuadro eléctrico” cada vez que enchufas el coche.

  • Puedes usar horno, aire acondicionado, vitro y seguir cargando, aunque sea a menor velocidad.

  • Ajustas la instalación al máximo de lo que tienes contratado sin miedo a sorpresas.

En combinación con la programación horaria y la gestión de excedentes FV, el control dinámico se convierte en el cerebro que decide cuándo y cuánto cargar, cuidando de la instalación y de tu bolsillo.

6. Checklist rápido: ¿es segura tu instalación de punto de recarga?

Para aterrizar todo lo anterior, aquí tienes un checklist práctico que debería cumplir cualquier instalación moderna y bien hecha:

  1. Cargador adaptado a tus necesidades

    • Permite gestión de excedentes si tienes (o vas a tener) fotovoltaica.

    • Incluye o admite control dinámico de potencia.

    • Ofrece programación de carga por horarios o mediante app.

  2. Circuito dedicado y dimensionado según normativa

    • Línea exclusiva para el punto de recarga, correctamente seccionada.

    • Sección de cable adecuada a la intensidad y longitud del recorrido.

  3. Protecciones eléctricas completas

    • Magnetotérmico dedicado al punto de recarga.

    • Diferencial adecuado (tipo A/F/B según cargador).

    • Protección contra sobretensiones transitorias y permanentes.

  4. Grado de protección mecánica y ambiental

    • Cuadros y canalizaciones con grado IP adecuado, especialmente en exterior.

    • Instalación limpia, bien fijada, sin cables sueltos ni empalmes improvisados.

  5. Integración correcta con la fotovoltaica (si la hay)

    • Coordinación entre inversor, cuadro general y punto de recarga.

    • Configuración de modos de carga solar y gestión de excedentes.

  6. Cumplimiento normativo y documentación

    • Instalación realizada por empresa o instalador autorizado en baja tensión.

    • Certificado de instalación y, si procede, boletín registrado.

    • Cumplimiento de la ITC-BT-52 y del REBT en su conjunto.

Si tu punto de recarga no cumple varios de estos puntos, es buen momento para plantearse una revisión técnica.

7. Conclusión: seguridad, ahorro y futuro eléctrico bien hechos desde el principio

La movilidad eléctrica ha llegado para quedarse, y cada vez tendrá más peso la combinación de:

  • Vehículo eléctrico

  • Punto de recarga inteligente

  • Instalación fotovoltaica bien integrada

Pero esa revolución sólo tiene sentido si se construye sobre una base de seguridad eléctrica y cumplimiento normativo. Un buen cargador, con gestión de excedentes, control dinámico de potencia y programación de cargas, es la herramienta perfecta para sacar el máximo partido a tu energía. Eso sí, siempre acompañado de una instalación que respete las protecciones y requisitos técnicos mínimos que marca la normativa vigente.

De esta forma consigues:

  • Cargar tu coche con total tranquilidad.

  • Aprovechar al máximo la energía solar que produces.

  • Evitar sobrecargas, disparos de protecciones y sustos en la factura.

  • Tener una instalación preparada para el futuro, ampliaciones y nuevos usos.

Si estás pensando en instalar un punto de recarga o en integrar tu vehículo eléctrico con una instalación fotovoltaica, la clave es clara: no es solo “poner un cargador”, es diseñar una solución segura y adaptada a tus necesidades desde el primer día, confía en Aurgi Energía.